Cuando llegué me recibió la oscuridad, concretamente el famoso apagón que duró varios días. A mí, que llegaba con el corazón destrozado y el miedo en el cuerpo, me pareció un muy mal augurio. A pesar de la cálida bienvenida de Mar y Laura y la cena en el japonés con conversación sobre manga-videojuegos-vídeos-música (como debe ser xD) fue una noche difícil. Apenas dormí y lloré muchas veces: de miedo, de rabia, de nostalgia, de incertidumbre, de decepción... sentimientos que poco a poco han ido desapareciendo por fin. Todavía lloro de vez en cuando, pero ya sólo cuando me da por echar de menos todas esas personas y lugares que amo y están lejos. Ni mucho menos es el llanto amargo con dolor en el pecho incluído de entonces y supongo que no tiene nada de malo.
En estas semanas estuve trabajando un mes y medio en una tienda erótica, hasta que me salió una oportunidad bastante buena (¡gracias, nena!) y ahora estoy de teleoperadora para Clickair a tiempo parcial. Aunque no sea el mejor trabajo del mundo, me permite vivir por mi cuenta y me queda tiempo para hacer algunas asignaturas en la uni. Así quedó resuelto uno de mis peores problemas: la pasta. Quitarme ese peso de encima y el de no tener casa me han cambiado la cara. Hace dos semanas que tomamos posesión de un piso amplio y bonito y los problemillas domésticos que estamos teniendo ahora no son nada comparado con todo lo anterior (aunque son de juzgado de guardia ¬¬ ya habrá post-denuncia, ya). Además, Mario está bien, que es lo más importante.
Os dejo una foto de luna llena y fachada del piso de Mar, que se ocupó de Riina-Kaisa y yo durante bastante tiempo^^ Cuando todo parecía oscuro me pasaba mucho rato mirando su luz, un rastro de belleza en mi vida. Algunos estaréis hartos de oír/leer esto, pero no me abstendré de repetirlo una vez más, aunque sea para que el mundo se entere:
Gracias por el cariño que me habéis dado y la confianza que depositásteis en mí. Sólo he sido capaz de salir porque vosotros me demostrásteis que podía hacerlo. Os quiero